¿Qué es eso de Liturgia y por qué es tan importante?
Hagámonos la película: Alguien llega por primera vez a la Iglesia Católica, comienza a asistir asiduamente, se une a un grupo de apostolado, o un grupo de oración y empieza a escuchar a los dos bandos que ya tienen tiempo sirviendo en la Iglesia y que tienen una formación previa discutiendo porque tal coro canta puros cantos protestantes (Bellos, súper afinados, pero protestantes), mientras que ese coro se queja de que el otro coro canta solo cantos muy antiguos y aburridos que son para los abuelitos que van a misa.
Luego están los que se enojan con el padre porque no deja a los jóvenes hacer una danza en medio de la misa como el cura de la otra parroquia que hasta hace bailes y dinámicas en la homilía…
Dime si no te sentirías abrumado(a) con tanta información. Y es totalmente comprensible preguntarse: ¿Qué es eso de Liturgia? ¿Y por qué es tan importante que los grupos viven discutiendo entre ellos sobre ella?
Intentemos en este artículo dar una breve explicación de esto que es clave en nuestra formación como cristianos.
Empecemos por el término: Liturgia. Proviene del término griego antiguo λειτουργία (leitourgía), que significa literalmente "obra pública" o "servicio público". Esta palabra está compuesta por dos raíces principales:
Leitos (λεῖτος): Un adjetivo que significa "público" o "del pueblo". A su vez, deriva de laós (λαός), que significa "pueblo".
Ergon (ἔργον): Un sustantivo que significa "obra", "trabajo" o "acción" (de esta misma raíz provienen palabras como energía o ergonomía).
Originalmente, en ciudades-estado como Atenas, una "liturgia" era un deber honorífico y obligatorio que recaía sobre los ciudadanos más ricos. Consistía en financiar con su propio dinero obras públicas o eventos para el beneficio del pueblo. Algunos ejemplos de estas liturgias incluían:
Pagar los gastos de un coro para el teatro (coregía).
Equipar y mantener un barco de guerra para la flota (trierarquía).
Financiar banquetes públicos o festivales deportivos.
El puente hacia el significado religioso ocurrió alrededor del siglo III a.C., cuando las escrituras hebreas se tradujeron al griego (la famosa Biblia de los Setenta o Septuaginta). Los traductores utilizaron la palabra leitourgía para referirse al "servicio público" que realizaban los sacerdotes y levitas en el Templo de Jerusalén.
Posteriormente, los primeros cristianos adoptaron este término. Como se veían a sí mismos como una comunidad (un pueblo) reunida para rendir culto a Dios, el término leitourgía encajaba perfectamente. Pasó de ser un "servicio público" civil a ser el servicio público espiritual: el culto oficial de la Iglesia.
Hoy en día, la palabra liturgia se utiliza casi exclusivamente en el contexto religioso para describir el conjunto de ritos, ceremonias y formas con las que se lleva a cabo el culto público en una religión.
¿Por qué es tan importante?
Digamos que la liturgia es como el manual de uso de un objeto. O, también, podríamos decir que es como el puente que une el cielo con la tierra; es la forma en la que Dios se comunica con nosotros.
De aquí que la misa sea prácticamente la misma desde la resurrección de Jesús. Pensemos por ejemplo en el pasaje de los discípulos de Emaús:
15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos;
16 Pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.
17 Él les dijo: «¿De qué vais hablando entre vosotros mientras camináis?». Ellos se detuvieron con aire sombrío.
18 Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?».
19 Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo;
20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le entregaron para ser condenado a muerte y le crucificaron.
21 Nosotros esperábamos que fuera él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó.
22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron temprano al sepulcro
23 y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que él vivía.
24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron».
25 Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?».
27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.
28 Al acercarse a la aldea a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.
29 Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos.
30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.
31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado.
32 Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
33 Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a sus compañeros,
34 que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!».
35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.
En esta cita podemos ver clarita (o por lo menos así lo veo yo) la estructura de la misa de hoy; primero Jesús aparece para explicarles las escrituras a los discípulos (La Liturgia de la Palabra) y luego que ellos deciden invitarlo a quedarse, Jesús parte el pan y da la bendición (Liturgia Eucarística), finalmente, los discípulos no se quedan allí, salen a testimoniar lo vivido (El Envío “Ite Missa Est”).
Entonces es importante por varias razones:
Hace que el culto religioso sea un momento para que Dios realmente se encuentre con la humanidad. No somos nosotros quienes le hablamos, es Él quien se hace presente.
Evita que el culto se convierta en un espectáculo o un show artístico, como lamentablemente pasa en la mayoría (por no decir que en todos) de los cultos protestantes.
Hace que todos los cristianos expresemos una misma fe indistintamente del idioma que hablemos y del lugar en el que nos encontremos, ya que la liturgia es la misma en Venezuela que en la China.
En la Liturgia Eucarística Cristo viene a habitar nuestro ser a través del milagro de la transubstanciación (cambio de la sustancia de pan y vino por cuerpo y sangre de Cristo), cosa que no ocurre en ninguna otra religión en el mundo.
Por esa misma razón es que hay quienes viven en los dos bandos; los que no le dan mucha importancia a la Liturgia y los que sí. En ambas situaciones diremos que los extremos son malos.
Pero te puedo asegurar que mientras más conocemos la liturgia, más nos enamoramos de ella, más la entendemos y mejor la vivimos. Y esto hace que llegue un punto en el que queremos que todos conozcan la profundidad y belleza de la liturgia que, ojo, no es igual a la belleza de un culto protestante, porque repito, no es belleza entendida como show, sino belleza en todo el sentido primario de la palabra.
¿Cuál es nuestra recomendación para quienes tienen tiempo sirviendo en la Iglesia?
Para aquellos que le restan importancia, es importante recordar que el católico entiende por Palabra de Dios no solo la Sagrada Escritura sino también el Magisterio y la Sagrada Tradición y esta última se ve manifestada precisamente a través de signos y símbolos; es decir, a través de la liturgia. De modo que rechazar, menospreciar o “ningunear” la liturgia es como rechazar a la Sagrada Tradición por la que murieron muchos hombres y mujeres. Básicamente es como ser un protestante más.
Y para aquellos que la consideran importante y la respetan y la viven el consejo es que nada entra obligado. No es correcto tampoco perder el amor y la humildad por querer que otros vivan mejor la Liturgia. En vez de cerrar nuestro corazón y volvernos los amargados de la fe, mejor enseñemos como Jesús, con dulzura, con paciencia y con verdadera autoridad, no con autoritarismo; finalmente, recordemos que por sobre la norma siempre debe estar el amor.
¿Y tú? ¿Qué tipo de católico eres? ¿El que no sabe siquiera que existe la Liturgia o ese que pelea con el coro porque cantó música protestante en la misa?
Oro por ti.
Escrito por Jesús Urdaneta
Fundador y CEO de Un Minuto con Dios