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Seamos honestos, panas: diciembre en Venezuela es una mezcla de emociones nivel montaña rusa. Por un lado, está la emoción de la gaita, el olor a pintura fresca (si el presupuesto dio) y la hallaca. Pero por el otro, está el "guayabo" por los que se fueron, la ansiedad de ver los precios en dólares subiendo por el ascensor mientras el sueldo sube por las escaleras, y la presión social de que todo tiene que ser perfecto, "instagrameable" y lleno de estrenos.
A veces, entre el bochinche y la corredera, se nos olvida de qué va realmente la vaina. Nos venden una Navidad de centro comercial, pero la realidad es que el origen de todo esto fue mucho más underground, más "guerrero" y, honestamente, mucho más parecido a nuestra realidad venezolana de lo que creemos.
Hoy te propongo un reto: vamos a vivir este Adviento y esta Navidad no como nos dice el algoritmo, sino con el mindset de dos gigantes que supieron lo que es vivir en tiempos rudos: Jesús de Nazaret y el apóstol Pablo.
Si Jesús naciera hoy, no lo haría en una clínica privada con aire acondicionado, ni sus papás harían un gender reveal party viral en TikTok.
La historia real es que Jesús nació "pelando". Nació en un pesebre porque "no había lugar para ellos". ¿Te suena? Esa sensación de inestabilidad, de no tener las cosas resueltas, es profundamente navideña.
Vivir al estilo de Jesús significa bajarle dos al consumismo y subirle volumen a la presencia.
La Encarnación es "echarse el viaje": Dios no mandó un DM ni un correo; Él vino en persona. Para ti, vivir esto significa que el mejor regalo no es el iPhone 17 o unos zapatos de marca. El regalo es tu tiempo. Es sentarte con tu abuela a escuchar el cuento que te ha echado mil veces, es llamar a ese pana que está solo en Chile o en Madrid y no solo mandarle un sticker, sino escucharlo de verdad.
Humildad vs. Pantallería: Jesús eligió lo simple. En una Venezuela donde a veces sentimos que valemos por lo que tenemos o por dónde rumbeamos, Jesús nos dice: “Epa, tu valor no está en la pinta que te vas a poner el 24, sino en la calidad de tu corazón”. Vivir al estilo de Jesús es dejar de competir y empezar a compartir, aunque sea un pan de jamón picado en veinte pedazos.
Ahora hablemos de Pablo. Este tipo era un "fiebrúo" de la fe, pero su vida no fue un paseo por el parque. El hombre escribió gran parte del Nuevo Testamento desde la cárcel, naufragó, lo persiguieron y pasó hambre. Si alguien sabía lo que es "echarle pichón" cuando la cosa está fea, era él.
Para nosotros, los venezolanos entre 20 y 30 años, Pablo tiene una lección brutal sobre el Adviento:
"Estén siempre alegres" (Filipenses 4:4): Ojo, esto no es positivismo tóxico de "vibra alto y el universo te proveerá". Pablo lo dice desde una prisión. Su alegría no dependía de si las cosas afuera estaban bien, sino de una certeza interna. Al estilo de Pablo, vivir la Navidad es rebelarse contra la tristeza. Es decir: "Ok, la situación país está ruda, quizás faltan sillas en la mesa, pero no me van a robar la paz". Es una alegría terca, resistente, venezolana.
La espera activa (Adviento): Pablo hablaba mucho de esperar la venida del Señor. Pero no era una espera de sentarse a ver Netflix. Era una espera activa, de "ponerse las pilas". Adviento es como cuando sabes que viene una visita importante y te pones a acomodar los corotos. Vivir esto hoy significa limpiar la casa interior: perdonar a ese familiar con el que peleaste por política, dejar el rencor y sanar heridas.
En Venezuela somos expertos en esperar: esperamos en el tráfico, esperamos pasaportes, esperamos que llegue el agua. Pero el Adviento no es esa espera resignada y fastidiosa.
Al estilo de Jesús y Pablo, el Adviento es un entrenamiento.
Imagínate que eres un atleta preparándose para las Olimpiadas. Pablo usaba mucho esas metáforas deportivas. Estas cuatro semanas antes de Navidad son para entrenar el "músculo" de la esperanza.
¿Cómo se ve esto en la práctica para un chamo o una chama hoy?
Desconéctate para conectar: Haz un ayuno de redes sociales. El ruido digital nos aturde. Pablo se iba al desierto, Jesús se iba a la montaña. Tú, al menos, pon el teléfono en modo avión una hora al día para orar o meditar.
Solidaridad Radical: Pablo organizó una colecta para los pobres de Jerusalén en medio de sus viajes. Esta Navidad, en vez de gastarte todo en rumba, ¿qué tal si organizas con tus panas una jornada para llevar arepas a un hospital o juguetes a un barrio? Eso es Navidad en estado puro. Jesús está más presente en el rostro del que pasa necesidad que en el arbolito más decorado del mall.
Ustedes y yo sabemos que al venezolano le toca "resolver". Somos creativos. Si no hay ingredientes para una cosa, inventamos otra.
Quiero invitarte a que apliques esa creatividad a tu vida espiritual este diciembre.
Si estás lejos: Si eres parte de la diáspora y sientes el frío de la soledad, recuerda a Pablo viajando solo por el Mediterráneo. Tu misión es ser luz donde estés. No vivas la Navidad desde la nostalgia que paraliza, sino desde la esperanza de que Dios está contigo en Buenos Aires, en Miami o en Sídney, tal como está en Caracas o Maracaibo.
Si estás aquí: No dejes que la crisis te amargue el corazón. Jesús nació bajo el Imperio Romano, una dictadura militar con impuestos altísimos. Y ahí, en medio de eso, trajo la Luz. Tú eres esa luz hoy. Se luz en tu oficina, en tu universidad, en la cola del supermercado.
Al final del día, vivir al estilo de Jesús y Pablo es volver a lo esencial. Es quitarle el filtro de Instagram a la vida y verla en alta definición, con sus grietas y sus problemas, pero llena de una Gracia impresionante.
Esta Navidad, no te deseo que te regalen el último modelo de nada. Te deseo que tengas el coraje de Pablo para encontrar gozo en medio de la prueba y la humildad de Jesús para encontrar a Dios en las cosas pequeñas y sencillas.
Así que, mosca con distraerte. El verdadero evento no es la fiesta de fin de año, el verdadero evento ocurre dentro de ti. Atrévete a vivir una Navidad diferente, una Navidad con propósito, una Navidad nivel Reino de Dios.
¡Feliz Navidad, y que el Niño Jesús te conceda la fuerza para seguir echándole pichón con fe!